miércoles, 16 de mayo de 2012

Texto del curador, Juan Canavesi. Exposición "HERENCIAS" de Sara Goldman en el Museo E.Caraffa, Córdoba.

ACUMULACIONES                                                                                                       
La contaminación es el nuevo estigma  que acecha a la humanidad en el comienzo del tercer milenio. Una fuente de desechos sólidos  que provienen de la gran cantidad de envases y embalajes del comercio. Vivimos rodeados de objetos industriales de una civilización consumista, cuyo espacio hoy es tan importante  como el de la naturaleza. Esta idea da origen a las intervenciones de Sara Goldman.
Siguiendo el pensamiento de Marcel Duchamp, para quien ``el artista puede usar cualquier cosa, un punto, una línea, un símbolo más convencional o el más original para decir  lo que quiere decir´´ ubicando lo ``decisivo´´ en ``el acto de elegir´´, Goldman bucea en los materiales más insólitos rescatados  de un entorno a veces innoble. La artista reduce, reutiliza, recicla, y en un doble sentido, manifiesta el valor de estos materiales a la vez que siente urgencia por el medio ambiente.
Sara Goldman construye muros de basura, lo industrial crudo se transforma en su acto creador. Su apuesta asume la angustia del hombre frente a su herencia más reciente: la basura cotidiana.
En ``Herencias´´, Goldman construye muros con más de 550 rollos de sunchos plásticos, 8.800 rollos de cinta de embalar y 1.100 rollos de cinta de etiquetar. Muros de 5.000 tarjetas plásticas, muros de 6.210 tubos de bolígrafos; muros de más de 1.000 mecheros de vidrio; muros de más de 200 parlantes de computadoras.
Muros, muros, muros…
Las acumulaciones de Goldman son aproximaciones al assamblage, en las que objetos de uso de igual o de distinto entorno son amontonados. Objetos de la misma familia que, conservando cada uno su peculiaridad de forma, color y dimensión, configuran un todo plástico-visual de estética exquisita. La artista recurre a los principios  compositivos de ritmo y simetría potenciando así la germinación de una ilusión. Casi una utopía.
El hombre ya no asiste a una escultura exilada, ni de su época ni de su medio, sino a una recreación de su propia vivencia a través de una particular visión del artista, quién en su propuesta oficia de detonante para concientizar situaciones, provocar cambios y agudizar la sensorialidad para lograr campos perceptivos más ricos.
La obra de Sara Goldman no solo emociona estéticamente, nos pone frente a una urgente toma de conciencia.

                                                                                                                             Juan Canavesi  curador